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Estrellas azules de mar

Ella

Ella

  Se despertó sobresaltado a media noche. Escudriño a través de las ranuras de la persiana con la intención de averiguar más o menos qué hora era, pero todo estaba oscuro, y apenas llegaba el resplandor de una farola. Agudizó el oído. De vez en cuando le llegaba como un goteo el sonido de algún coche madrugador. Tras varios segundos de confusión se giró, y la vio a su lado entre las sábanas, como siempre. Respiró aliviado y como para terminar de calmarse empezó a explicarse:

-          Perdona si te he despertado, cariño, he tenido un sueño muy extraño. – Tenía la esperanza de que le preguntara qué le había pasado, pero ella, lo ignoró y permaneció impasible. Tras esperar una respuesta susurró – Es igual, descansa.

   Permaneció despierto pensando en qué le había asustado, intentando recordar el sueño.  Se veía a sí mismo de niño en un extraño cruce de caminos, al anochecer. Sentía el miedo propio de un chiquillo que se hubiera perdido tras despistarse. Entonces empezaba a vislumbrar a lo lejos a un grupo de gente que se acercaba. Le calmaba la idea de no estar solo en aquella encrucijada, pero cuando las figuras se acercaban comprobaba horrorizado que eran una especie de esqueletos sangrantes que, apenados, miraban hacia él con unas cuencas vacías y una sonrisa sin labios.

   En ese punto se había desvelado, así que poco después, cuando todo esfuerzo por volver a conciliar el sueño fue en vano, se encontró ante el espejo de encima del lavabo intentando reconocerse a sí mismo e hizo que un chorro de agua surcara las arrugas de sus manos.

    A través del espejo la vio, estaba detrás de él, seguramente se había levantado también preocupada. Llevaba su bata azul estampada con margaritas blancas, el pelo oscuro que le caía por la frente dejaba ver unos ojos infinitamente tristes. La palidez de su rostro acentuaba todavía más la expresión de pena. Pero él la adoraba.

   Ya no quiso volver a acostarse, se sentó en el sofá y ella en una extraña mecedora heredada de algún pariente tan lejano que nadie lo recordaba. Así podían pasar horas, con la única compañía del uno con el otro. Lo hablaban todo sin cruzar palabra, sin apenas mirarse.  Las ideas cruzaban el aire que los separaba y se asimilaban sin más.

    Tanto compartían que uno estaba en el otro y ni la muerte los había separado.

El día que supo quién era

   Un día se dio cuenta de que la felicidad no existía.

Siempre había sospechado que sólo era un idealismo, pero los últimos acontecimientos lo habían confirmado. Tenía todo lo que siempre había querido: un marido, un trabajo, una casa, un perro… incluso viajaba a menudo y solía darse algunos lujos, pero nada era como había imaginado ni planeado en la soledad de su habitación durante años desde la ignorancia adolescente. A veces pensaba que era más feliz cuando lo deseaba que ahora que lo tenía. Quizá en el fondo le movía el romanticismo, le motivaba lo platónico que si se alcanzaba dejaba de interesar. Entonces lo vio claro: le había perdido la ambición. Recordaba con frecuencia cuando conoció a quien, por entonces, era su pareja. Los comienzos no habían sido fáciles, pero poco a poco, con la certeza de que se querían apasionadamente y contra todo pronóstico, habían ganado confianza y seguridad. Tanta, que en relativamente poco tiempo llegaron a casarse. Durante mucho tiempo había intentado superarse cada día, pero acabó perdiendo la ilusión, pensando que nadie era capaz de reconocer los pequeños detalles que para ella suponían un esfuerzo titánico. Con el tiempo sus ganas de cambiar se disiparon y acabó como acaban todas las mujeres: dejando de prestar interés y gorda. La magia fue desapareciendo furtivamente hasta el punto de que a veces eran dos cuerpos enfrentándose, o aún peor, ignorándose.

    Precisamente lo había conocido a raíz de su primer trabajo. Aún se le removía algo por dentro cuando recordaba a su jefe: un hombre que apestaba a tabaco, orgulloso y engreído, que no soportaba que nadie cuestionase su forma de hacer. le había enseñado las más enrevesadas tácticas para triunfar, eso sí, a un alto precio. Por aquel entonces comenzaba lo que ella consideraría la caída en picado de su vida. Necesitaba el dinero, pero ganar suficiente suponía renunciar a estudiar, salir, viajar y poco a poco se alejó también de su familia y de sus amigos que ya nunca más volverían. De aquella no ganaba demasiado aunque pasaba gran parte del día ocupándose de sus negocios, pero fue suficiente para poder ir invirtiéndolo en otros proyectos que a la larga dieron su fruto. Aquel cosquilleo que sentía cuando salía airosa de sus primeros coqueteos comerciales, se habían convertido en una rutina que ya se daba por supuesta.

   Por aquel entonces no tenía vehículo propio, y casi a diario cruzaba a pie por el barrio más lujoso de la ciudad. No podía evitar mirar aquellas ventanas por las que asomaban coloridas cortinas, algunas de las terrazas eran más grandes que la casa donde se había criado. Era su más ambicioso capricho: vivir allí para contemplar la inmensidad del mar desde el sofá del salón. Y subiendo escalones, con muchos años de trabajo y esfuerzo lo había conseguido.

   Y así fueron mejorando todos los aspectos de su vida.

Pero una vez más, al cabo de un tiempo, vio su casa como podía ser cualquier otra. “Hubiera gastado menos dinero comprándola en cualquier otro emplazamiento  y habría sido igual de feliz”.

Feliz. Quizá aquello tampoco estuviese tan mal. Veía su esfuerzo recompensado en todos los aspectos, pero la mayoría de las cosas que había conseguido no le habían mejorado nada anímicamente. Tantos años de trabajo incansable sólo habían servido para agotarle la energía de la juventud. Debía haberla gastado en las personas de su alrededor en vez de pensar siempre en ella misma. Años después aún recordaba a aquellos amigos, que en su cabeza seguían siendo niños, aconsejándole que no fuera tan “cabra loca”. Y su madre, de la que no había vuelto a ser capaz de hablar sin verse envuelta en un baño de lágrimas desde el lluvioso Viernes en que la vio descendiendo bajo tierra para no volver. A ella sí que la echaba de menos, especialmente la forma que tenía de regañarla con dulzura, saliéndose siempre con la suya, como sólo hace una Madre. Aunque buscara otras excusas, aquella fue la única razón que tuvo para dejarlos a todos. Después de ella, nadie le importaba, podría con cualquier cosa. Después, no volvería a ser la misma.

   Oyó la puerta y salió de sus reflexiones. Era su marido. Sabía al pie de la letra lo que iba a hacer: Colgar la chaqueta tras la puerta y dedicarle una mirada desganada como saludo, posar la abultada carpeta sobre el escritorio, entrar en el lavabo y salir a los 5 minutos secándose las manos, creyendo ser el hombre más poderoso del mundo .

   Comenzaba la guerra fría.

Juego de palabras: La "s"

   
      Si antes de ser yo hubiera podido elegir si quería ser, seguro que no habría elegido ser yo. Si ahora soy o no, me lo planteo, porque a veces soy como soy y otras reniego de lo que soy para ser lo que quiero ser. Si el ser es algo que es como es o como se quiere ser, lo estoy reflexionando, puesto que concluyo que quien quiere, puede ser, y quien es, es porque ha querido. Así que ahora si quiero seré y seré quien quiero. El problema está en si seré lo que he sido o lo que quiero ser, o si cuando sea lo que quiera ser, seré yo. ¿Será que todos somos en nosotros lo que somos y hacia los demás como queremos ser? Entonces nunca nos conocerán los demás. A no ser que olvide quién soy. ¿Quien soy?

Escribiendo lo que puedo

   
    Parte I: Bajo esta Luna llena recuerdo haber leido en algún sitio el comentario que Shakespeare ponía en boca de Hamlet: "Mis tabletas, deprisa, mis tabletas, bueno será apuntar". Igual procuro yo tener mi libreta a mano para salir a la caza de alguno de esos pensamientos esquivos, que me vienen a deshora, y que no tengo más remedio que apuntar. Guardar las piezas sueltas de un puzzle mental que se irá formando poco a poco.

Blog de un trabajador del McDonald´s

  Apoya Ecoogler.com el buscador ecológico  Debería llegar un momento en que toda persona, igual que antes se hacía la mili, trabajara en el McDonald´s (Ir al frente). Si eres un joven más o menos espabilado, a ser posible estudiante, ¡enhorabuena! has encontrado el trabajo de tu vida con posibilidades de promoción, para que cuando seas encargado puedas hacer a los empleados las mismas putadas que te hicieron a ti. Es un trabajo con mucho futuro, siempre que estés dispuesto a lamer culos de otros a los que les han comido la cabeza más que a ti. Claro que también tiene algún inconveniente: 
     -Si eres un estudiante y la pasta te hace falta de verdad entonces se pasarán los convenios por el forro.
     -Puedes estar tranquilo, que serás indefinido desde el primer día (siempre que el gobierno dé subvenciones por hacer contratos indefinidos), además, nunca te faltará el trabajo ya que no despiden a nadie, (no sea que haya que pagar...). 
     -Ya puedes tener el Premio Nobel de la Paz que de puertas para dentro lo único que importa es tu productividad, y según sea, así se te tratará.
     -Si tienes alguna minusvalía, mejor que mejor, ¡más subvenciones! aquí no te pagan por pensar...
     -Si perteneces a algún sindicato y conoces un poco el mundo laboral, abstente.
 Y hay varias máximas comunes a todos los restaurantes:
     -Cuanto mejor persona seas, más abajo estarás en la pirámide de promociones.
     - Si un encargado te dice que los cerdos vuelan, tú te lo crees y punto.
     - No le lleves la contraria a un cliente, estarás contradicendo una de las normas básicas del Mac "No intentes parecer más listo que un cliente" (No lo intentaba...) Si se cagan en tus muertos te aguantas, y si el cliente insiste en discutir, además el encargado le regalará la hamburguesa.
     - No hagas favores a tus superiores, que no te los van a devolver, y servirá de precedente para que te pidan más.
     - Prohibido hablar, como en el colegio.
     
 
     Y es que el McD se parece más a un colegio que a un trabajo. Es una secta donde sólo falta que el gerente lleve un capirote. Lo peor es que funciona su técnica de explotación y cada vez más y más gente va a comer a estos antros repartidos por el mundo.No sólo es una mierda de comida, es una mierda de sistema.
 

Nueva vida

    A 8 de Octubre y con 20 añitos recién cumplidos, puedo decir que soy la persona más feliz del mundo. Parece mentira, pero de lo que era hace escasos tres meses a lo que ahora soy, hay un abismo tan grande que nadie me reconocería. Con unas cajas llenas de ropa en mi coche, totalmente acojonada, con el sueldo de un mes y mi Greta, como no, he ido a conformarme con un huequecito y me he encontrado un palacio de princesa.

  A todo el que le interese, he decidido cumplir mi sueño de estudiar filología clásica, y aunque quizá debí haberlo empezado al acabar el bachiller, prefiero pensar que este tiempo me ha dado experiencia y me ha preparado en todos los sentidos.

 Por lo demás, esta ciudad no está tan mal, veo el mar cada mañana cuando voy a clase y en mi nuevo McDonald's cada día estoy también más contenta. Los atascos interminables me dejan tiempo para pensar en lo curioso que es ver tanta gente junta creyendose única y en todo lo que uno por uno podrían contar, quizá como yo.

  Como siempre decía, escribo mejor cuando estoy triste, y por eso hace tanto que no escribo, ni lo hago igual de bien. Es verdad que estoy muy contenta y sin embargo todos los días me acuerdo de los pinchos de tortilla con la Vane, Marcos y Sheila,y que estos días estaríamos analizando colonias de bacterias, las conversaciones en la parada del bus con mi amigo del alma, mis compis del curro que espero que sigan igual de bien, (Pedro, te hice caso) él frío de mi Villamondrín...

  Cuento los días que faltan para pasar por allí, mientras tanto, procuro que noten que mis "eses" no son de aquí.  

900 kilómetros de ilusiones (Agosto 2007)

    Casualidad es como le llaman los que no quieren creer en el destino y yo ya no sé si creer en las casualidades.
    Después de esta última semana, cuando parecía que todo estaba ya perdido, los sueños, las promesas, la alegría... un saludo de dos palabras me lo devuelve todo. Y es mucha casualidad encontrar a tu alma gemela y más si no la estás buscando.
    Alma gemela.
    El alma, la esencia de cada uno, como una gota formada con la mezcla de miles de perfumes que nunca va a tener un aroma igual al de ninguna otra, el alma te ordena seguirla y tú, simplemente, no puedes desobedecer. Otra vez me fío de una corazonada, y me suele ir bien, excepto que esta vez la gota que tiene un aroma parecido, está lejos. 
    Y entonces digo: es un espíritu como otros tantos que pueden estar cerca, y me intento convencer de que es un antojo y un nuevo intento de búsqueda de felicidad que volverá a verse frustrado, pero luego me doy cuenta de que uno no puede engañarse a sí mismo, y un angelito en mi hombro me susurra que por éste hay que luchar un poco más, y piensas que si su alma también tiene un angelito bueno que le lleve hacia ti, merecerá la pena.
    Y parece que sí la merece porque dos días antes estabas soñando con sus palabras sin saber que pensabas en él,
    y piensas que ojalá ésta sea la buena porque ya te toca, porque más oportunidades no tienes ganas de dar,
    pero el demonio del hombro no quiere que te encariñes ahora porque lo vas a pasar mal. 
 
    Y todo ocurre en cinco días, los mismos que faltan para encontrarse las dos almas que ahora como dos gemelos sienten el mismo dolor.
    Son 900 kilómetros los que nos separan, y por medio no hay ningún océano, sólo ilusiones. 
 

Nihil novum sub sole (Nada es nuevo bajo el Sol)

  Dos entradas el mismo día sé que es extraño, y es que aunque para el calendario sea otro día hasta que no me acuesto para mí es 25 aunque tenga mala rima.
  He decidido actualizar mi blog más a menudo, no como un diario, pero sí como un lugar donde mis ideas se quedan, aunque desnudas porque cualquiera puede verlas o malinterpretarlas. 
   Siempre quise escribir un diario donde anotar todo lo que me pasaba, pero siempre tenía miedo a que alguien más lo viera asíque nunca llegué a escribir sentimientos demasiado profundos.
  Un buen día con 13 años cuando estaba en 2º de ESO, me dió por empezar a guardar las típicas notitas de clase, y no volví a tirar ninguna durante años. Si ahora mismo me piden que cuente cualquier cosa de las que me pasaron en 2º de ESO no sería capaz de decir nada, de hecho creo que de estos 20 años, me acuerdo más bien poco, pero entonces vería las notitas que guardé, y serían como una chuleta, que con leer un poco te viene todo lo demás. Por eso quería un diario, porque si no escribo las cosas que me van pasando, un día me daré cuenta de que en 30 años me acuerdo de más bien poco, y me hará ilusión recordar mis inquietudes de entonces, y diré "que tonta era" o "qué huevos le echaba"...
 
 
  Normalmente pienso que a la gente que puede leer mi blog seguramente no le interese, y quizás a quien le pudiera gustar no tiene oportunidad de leerlo.
 
 
  Hoy no estoy especialmente contenta. Estoy preocupada por mí misma. Siento que estoy atravesando una etapa de transición que quiero acabar de vivir YA. No estoy a gusto, no encuentro mi sitio, de hecho creo que no tengo sitio. Es como cuando estás mucho rato esperando algo sin que haya cambios, y sabes que en el momento que te ausentes va a llegar lo que esperas, pero estás tan harto que decides irte un minuto, y cuando vuelves, te lo has perdido. Así me siento yo constantemente.
 
 
    Y no se lo recomiendo a nadie, porque llevo tanto tiempo esperando el cambio, que al final estoy perdiendo este tiempo.
 
 
   Escribo muy despacio, porque doy muchas vueltas a las cosas, además cuando escribo aquí pienso en quien lo puede leer, y claro, no es lo mismo que si estuviera con el deseado diario que algún día tendré. Es más, no me gusta que nadie lea lo que escribo hasta que acabo.
 
  Cada día me veo más incomprendida, sola, amargada  y vulnerable y por otro lado más decidida aunque no sepa a qué.
  
   Creo que la mejor palabra es angustia, porque veo que mi vida es una mierda, (que frase tan original) y a medio plazo la única ilusión que tengo es irme a vivir sola, que me vendrá bien para conocerme a mí misma y demostrarme de qué soy capaz.
 
  No me hace falta nada ni nadie para vivir, eso siempre lo he tenido claro, como decía en mi entrada "algo me falta", para qué depender de otra persona si no va a ser eterna? claro que en esta sociedad lo que hace falta es el dinero, (pero coño, pa eso trabajo aunque sea en esta mierda...) y no hace falta para ser feliz por el hecho de tener más cosas... no, no, no. Sólo se trata de no llamar la atención y hacerse pasar por una oveja más del rebaño. Me explico: 
  -necesitamos dinero para vivir porque la sociedad de hoy en día se basa en el intercambio "de bienes y servicios" y todo lo que realmente importa pasa por el dinero: la cultura, la salud, el medio ambiente, la educación... 
  -Ahora mismo sería impensable un sistema sin dinero porque somos demasiados.
  -Sin embargo, teniendo metas en la vida hace falta algo de pasta para sobrevivir, pero debe ser una herramienta intermediaria, no un objetivo. Un billete de 500 euros siempre será un trozo de folio pintado. 
 
  Con todo esto quiero decir, que el dinero no sirve para ser el más rico del cementerio, sino que hay que invertirlo, y no en una tele de plasma (que por cierto me parece uno de los gastos más inútiles) si no en crecer por dentro, en madurar, en ser más inteligentes o generosos, en alimentar el Superhombre de Nietzsche que no olvida "el sentido de la tierra", "los valores de vida" Que esta sociedad que ahora conocemos es muy nueva, y el hombre siempre ha vivido con mucho menos.
 
 
 
   A veces me sorprendo a mí misma.
   
 
    ¿Es posible sorprenderte a ti mismo? La respuesta es sí, si como yo, tienes tantas personalidades que unas se sorprenden o se avergüenzan de lo que hacen las otras. ¿Y cual de ellas soy yo, o un conjunto de todas? Nunca lo sabré.  No sé si alguien se ha parado a pensar, cuando te ofrecen verde o rojo, y estás decidido a coger verde y en el último momento coges el rojo, estás realmente sorprendiéndote? no, porque tú mismo sabías que ibas a coger rojo desde el principio.
 
  Sócrates decía que tenía un daimon, una especie de impulso que lo acompañaba y lo echaba para atrás cuando no debía hacer algo. Ójala a mí me acompañara un ente parecido que me hubiera aconsejado a veces con quien me juntaba o dónde me metía.  
 
    No sé por qué siempre vuelvo a los griegos, ¿será que ya lo inventaron todo? Nihil novum sub sole... 

Algo me falta (Junio 2007)

  Buf, me ha costado bastante pero al final he aprobado todo. Aunque sea una mierda de ciclo, aunque no me vaya a servir de nada, aunque nunca vaya a trabajar en un laboratorio, ni se me dé bien ni siquiera me guste, aunque sea la más torpe de clase con el ernelmeyer, aunque no tenga ni idea de lo que quiera hacer con mi vida y sólo sea el primer curso, he aprobado. No se trata sólo de que en un simple papel una persona que apenas sabe nada de ti te califique como APTO o NO APTO, se trata de que dije que iba a aprobar y aprobé. Dije que a los 18 me iría de casa y me fuí, que algún día me compraría un perro, un coche, un ordenador portátil, y lo tengo todo y me sigue faltando algo. Dije que seguiría estudiando mientras trabajaba aunque me durmiera en clase porque en casa dormía 4 horas, aunque sobreviviera 9 meses a base de café, aunque en 10 meses no tuviese un día completo en el que pudiera decir "hoy no tengo nada que hacer", aunque no pudiera trabajar todas mis horas de contrato y por tanto no tuviera tanta pasta como debería, aunque no pudiera ir al puebo a ver a la abuela, aunque sacrificara las fiestas y los fines de semana, aunque estuviera toda la noche estudiando dije que lo aprobaría, y lo aprobé.
  Y sin embargo algo me falta, como todo ser humano sigo en mi búsqueda de la felicidad, y no sé, cada día pienso que realmente nadie puede ser feliz, es imposible. Aunque hubiera un genio proporcionándome todo lo que pidiera no sería feliz:
 
   ¿Un trabajo? para qué, para madrugar cada día y tener para ti 30 días naturales al año. 
 
   ¿Un viaje? sólo se aprecia de verdad el lugar visitado al volver.
 
   ¿Una ísla desierta?  cuanto puedes aguantar antes de volverte loco o morirte de hambre..
 
   ¿La última tecnología?  así ya no hace falta que usemos el cerebro.
 
   ¿Una persona?   algún día morirá. Tus padres, tu bebé, tú... Así que no te encariñes mucho.
 
   ¿La vida eterna?   ¿y ver morir a todos los demás? volvemos a lo mismo.
 
   ¿Dinero ilimitado? hemos quedado en que nada material va a hacernos feliz. Bill Gates no parece muy feliz...
 
   ¿Las emociones fuertes?  sí, están bien durante un rato, pero no sobreviviríamos produciendo mucha adrenalina.
 
  No sé lo que me queda ¿dormir?  la verdad que hasta ahora es lo que más me convence.
 
  ¿Dormir eternamente? pues a todos nos llegará. Cada uno que saque sus propias conclusiones.
  
 
    

Más de lo mismo (Junio 2007)

  Exacto, más mierda en mi vida, más lágrimas, más sufrimiento, más de lo mismo de siempre, que no espabilo encima, más preocupaciones, más comerme la cabeza, más desconfianza, más pensar en qué va a ser de mí, más inseguridad.  Pero como siempre, a los dos días, más egoísta, más pasota, más interesada, más mala hostia que nunca, más pensar en mí, más odio, más a mi bola, más borde, más prudente, más fría y calculadora, más rencor, más mala persona. Sí, cada cierto tiempo un poco peor persona hasta que llegue al punto de que la degradación no pueda ser más y me muera del asco, porque que yo sepa, todo lo que pasa o no me influye o me hace ser peor, no hay nada que me pueda mejorar, siempre iré a peor. Como todo en el mundo que empieza bien y se va pudriendo poco a poco, así yo.

Bienvenidos al Siglo XXI (Junio 2007)

   Sólo a mí se me ocurre ponerme a buscar videos macabros en Internet, cuando tenía que haber estado viendo los oxiuros.
   El caso es que frohekee y yo tuvimos la maravillosa ocurrencia de contemplar una inocente lapidación. Empezaba el video. Salía la imagen de un morito, y debajo te explicaba que había sido condenado por adulterio a morir lapidado. Sí, es verdad que cuando te ponen los cuernos es el primer pensamiento que se tiene, pero en cuestiones de Estado parece bastante desmesurado. El caso es que los demás moritos empezaron a escarbar con gran alegría un hoyo en el suelo hasta que fue suficiéntemente grande para meter al adúltero. La idea es que la cabeza y parte del tronco queden desenterrados para que luego, cómodamente, puedas matar al sujeto a pedradas. Al poco, un grupo de moritos trajo en volandas al prota envuelto en una sábana blanca y lo dejó semienterrado en el bujero.
   Se hizo el silencio.
   No hizo falta estar libre de pecado para tener el honor de tirar la primera piedra, pero después vinieron todas las demás como quien tira arroz a la puerta de la Iglesia.
   Era increíble.
   Ver el bulto en el suelo tapado con una sábana que se iba tiñendo de sangre con cada pedrada...
 ponerte en el lugar del paisano en esos segundos en que está esperando el primer golpe...
ese grupo de gente ensañada como si estuviera apaleando a una víbora...
   ¿Puede haber muerte peor?
   Bienvenidos al siglo XXI...
 
 
  
 

Las piezas que forman mi vida (Mayo 2007)

 Los perros, la montaña, la cerveza, pasear cerca del río, mi orden caótico,

el invierno, andar descalza por la playa, comer en el Ezequiel, cotillear un poco,  
llenar el depósito del coche, la Catedral, la II Guerra Mundial,
el programa de Iker Jiménez, la música de Rammstein, la gente sincera, el dos de oros, ,
 mi cochecito leré, la abuelina del mesón Madrid, las fiestas de los pueblos, las noches en el Vox,
las risas en el curro, el latín, el mar infinito, ir por la noche a los parques de los niños,
 la siesta, la historia antigua, los spaces del msn, filosofar, encontrarme viejos amigos,
 Los Simpsons, perderme con mi perrina, el arte, el frío, tener presentimientos,
los comics de Mortadelo, subir a todas partes, hacer las cosas al contrario,
la mitología, los amaneceres, desayunar, pensar en las estrellas,,
mis tres amiguetes de clase, hacer Snow, bañarme en el río, conocer gente, que me pasen cosas raras,
hacer los chorizos, la primera Game Boy, las casas abandonadas, el chocolate, el fuego, acordarme de los sueños, los viejines, las pelis de Tom Hanks, coger las manzanas del árbol,
las fotos de pequeña,los paseos por el pueblo, escribir mis pensamientos.

Pedro García Trapiello (Marzo 2007)

  ¿Y quien dijo que estar en mac auto era aburrido? Hoy puedo decir orgullosa que he conocido aunque sea muy brevemente a Pedro garcía Trapiello, ese tío que escribe cosas con ironía de pueblo en la última página del Diario de León, y tantas veces al leer su columna me he dicho: "Este es el único que escribe lo que todos pensamos". La cosa es que al principio no lo conocí y me pareció otro más de los graciosillos que van a por ketchup para llenar el frigo (en este caso, mostaza) pero después, al caer, yo que siempre psicoanalizo a las personas, me sorprendí a mí misma eqúvocándome al juzgar al mismo hombre con el que en otras ocasiones me he reído malvadamente de todo sin él saberlo. Incluso he pensado cómo me gustaría encontrarme a este paisano para, sencillamente saludarlo, y decirle que admiro la forma que tiene de poner a parir a quien quiere quedando como un Señor. Así, me ha servido de escarmiento para no juzgar antes de conocer.

El lindo pueblo

   Bravo y más bravo por estos pueblos casi vacíos del Esla donde solo viven ya los viejos que se asoman a la ventana a ver quien es ese que pasa con el coche. Cuánto trabajo y esfuerzo menospreciado se tiene de los pastores que no entienden de fiestas porque las ovejas tambien comen los domingos, de los agricultores que van a cosechar de noche porque por el día ya no les queda tiempo, de los hombres que mirando al cielo saben que va a haber tormenta porque las nubes vienen de villamarco, de las abuelas que recogen la leña en verano siendo previsoras, de las mujeres que iban a lavar a la charca, del día de la matanza para comer chorizo todo el año, del día de recoger las patatas, de conseguir que se prenda la lumbre y queden brasas toda la noche, del ladrillo caliente en la cama durante el invierno, de ir a trillar, del día de San Isidro en Quintanas, de la hogaza que se regala a la salida de misa en Villamondrín el día de la Inmaculada, de la pastorada de sahelices, de San Pedro en Villamondrin y a los dos días la Aldea, de nuestra Señora en Cifuentes, en Villamuñío...

  y ahora la gente por la calle se estresa porque no sabe qué ponerse, y te miran por encima del hombro creyéndose mejor porque trabajan en una oficina donde estarán amargados el resto de sus días creyendo que el pueblo es de paletos. Los pueblos son nuestros orígenes, la forma de vida de nuestros abuelos y antepasados durante siglos, y una persona no puede olvidar sus orígenes por muy paletos que sean.