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Estrellas azules de mar

El lindo pueblo

   Bravo y más bravo por estos pueblos casi vacíos del Esla donde solo viven ya los viejos que se asoman a la ventana a ver quien es ese que pasa con el coche. Cuánto trabajo y esfuerzo menospreciado se tiene de los pastores que no entienden de fiestas porque las ovejas tambien comen los domingos, de los agricultores que van a cosechar de noche porque por el día ya no les queda tiempo, de los hombres que mirando al cielo saben que va a haber tormenta porque las nubes vienen de villamarco, de las abuelas que recogen la leña en verano siendo previsoras, de las mujeres que iban a lavar a la charca, del día de la matanza para comer chorizo todo el año, del día de recoger las patatas, de conseguir que se prenda la lumbre y queden brasas toda la noche, del ladrillo caliente en la cama durante el invierno, de ir a trillar, del día de San Isidro en Quintanas, de la hogaza que se regala a la salida de misa en Villamondrín el día de la Inmaculada, de la pastorada de sahelices, de San Pedro en Villamondrin y a los dos días la Aldea, de nuestra Señora en Cifuentes, en Villamuñío...

  y ahora la gente por la calle se estresa porque no sabe qué ponerse, y te miran por encima del hombro creyéndose mejor porque trabajan en una oficina donde estarán amargados el resto de sus días creyendo que el pueblo es de paletos. Los pueblos son nuestros orígenes, la forma de vida de nuestros abuelos y antepasados durante siglos, y una persona no puede olvidar sus orígenes por muy paletos que sean.

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